Conoce los beneficios de correr y/o caminar descalzo

jueves, 9 de junio de 2016 · Posted in

En muchos países imbuidos por el espíritu hippie es habitual ver a gente descalza por la calle porque así se sienten más conectados con la tierra, que les transmite su energía.

Caminar descalzo fortalece los pies y mejora la circulación sanguínea. También ayuda a la transpiración natural de la piel y, el contacto directo con el suelo simula un suave y relajante masaje muscular.

Además, según los osteópatas, andar sin zapatos hace que la biomecánica del pie (y del cuerpo entero como unidad) genere de forma natural una reorganización tensional estructural que alivia la presión producida por el calzado que utilizamos a diario.

Por eso es una práctica aconsejable para los bebés, ya que contribuye a su desarrollo, al proceso de interconexión neuronal motora y les ayuda a ganar confianza, reconocer el terreno y ubicarse mejor.

Existe un gran interés por esta tendencia a andar o correr descalzo, apoyado por un número creciente de famosos. Y es que ir sin zapatos mejora la estabilidad, porque los músculos de los pies se fortalecen; estimula las terminaciones nerviosas de los dedos favoreciendo la circulación sanguínea, y, en general, mejora la postura y el equilibrio de todo nuestro cuerpo.

Si no te has preparado para ello (la piel debe curtirse), no debes plantearte correr por ciertos terrenos sin ninguna protección.

Pero, ¿y correr descalzo? Para los expertos, el barefoot running es un deporte seguro siempre que se haga de la manera adecuada, y disminuye considerablemente las posibilidades de que el corredor sufra lesiones.

Es lo que afirma un grupo de investigadores españoles de las universidades de Granada (UGR) y Jaén que querían profundizar en las ventajas e inconvenientes de esta actividad física.

En dicha investigación, publicada en la revista Journal of Sport and Health Science,  participaron 39 corredores voluntarios que tuvieron que desarrollar un programa de entrenamiento de ‘carreras descalzos’ durante doce semanas de duración para comprobar los efectos producidos en los corredores.

Los ejercicios (realizados en césped natural cuya carga era progresiva)   estaban basados exclusivamente en carreras de forma continua o interválica y sprints.

Tras el período de entrenamiento, los científicos comprobaron que los atletas que corren descalzos cambian significativamente la técnica con la que impacta inicialmente el pie con el suelo.

Los corredores de apoyo retrasado, gracias a entre programa, modificaron de forma significativa hacia un patrón más adelantado, tanto a velocidad de carrera confortable (del 55,6 por ciento de apoyos retrasados a solo el 11,1 por ciento) como a velocidades más elevadas (del 58,3 por ciento de apoyos retrasados al 13,8 por ciento).

La diferencia significativa con el running clásico reside en el tipo de apoyo del pie, independientemente de la velocidad del corredor.

Via regiodeporte.com

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