Las 10 razones para caminar descalza

jueves, 31 de octubre de 2013 · Posted in

Si lo haces a diario, durante 45 minutos y por una superficie blanda, tendrás menos dolores de espalda, activarás la circulación y reducirás tu nivel de estrés. ¿A qué estás esperando para quitarte los zapatos?

Seamos realistas: el zapato, por muy bonito que sea, sólo sirve para proteger y decorar. Si estamos en un lugar donde no hay posibilidad de dañarse el pie, lo más natural sería caminar sin zapatos para ejercitar los 26 huesos, 33 articulaciones y más de 100 tendones, músculos y ligamentos que tienen estas extremidades.

“Yo recomendaría caminar, al día, entre 30 y 45 minutos descalzo, pero no vale cualquier superficie: lo ideal es la arena fina de la playa o el césped.

Las superficies demasiado duras, como el cemento, o los lugares públicos, como baños, gimnasios o piscinas, no son recomendables para ir sin zapatos”, aconseja Patricia Hernández Aroca, vocal de Formación del Colegio de Podólogos de Madrid. Para esta experta, “deben ir descalzas sólo las personas que tienen el pie totalmente sano.

Quienes padecen lesiones, deformidades o alteraciones mecánicas, del almohadillado del pie o periféricas, los diabéticos y los que presentan infecciones, heridas, úlceras o una piel muy sensible deberían abstenerse”, añade. Todos los demás pueden beneficiarse de una caminata sin zapatos; pero, eso sí, los expertos están de acuerdo en que caminar descalzo debe ser algo esporádico, que no debemos hacer a todas horas ni, mucho menos, por todos los sitios.

1. Protege de los esguinces. “En el interior del pie hay una serie de músculos muy pequeños que los urbanitas tenemos bastante atrofiados. Desarrollarlos implica tener una mayor capacidad de adaptación a cualquier terreno y circunstancia”, explica el podólogo Noel Marín, director de Biopie. ¿El resultado? Unas extremidades más fuertes y con menos riesgo de esguinces.

2.Desarrolla la estabilidad en los niños. “Hasta hace poco, pensábamos que había que ‘sujetar’ los tobillos infantiles con botitas; pero las últimas investigaciones han revelado que lo mejor es que los niños comiencen a dar sus primeros pasos sin llevar zapatos (eso sí, protegidos por calcetines y siempre sobre un terreno llano, regular y conocido); de esta manera, la musculatura de sus pies se desarrolla adecuadamente y se corrigen, de forma natural, las malas posturas”, afirma Marín.

3. Agiliza los movimientos. “Caminar descalzo es importante para tener una correcta propiocepción; es decir, para que nuestro cuerpo sea capaz de mejorar, de forma intuitiva, sus movimientos y la posición de las articulaciones”, aclara Hernández.

4. Alivia los dolores de espalda. Si nos acostumbramos a movernos con los pies desnudos, nuestro cerebro recibe más información sobre las posturas inadecuadas que adoptamos, y así le resulta más fácil corregirlas; eso se traduce en un alivio inmediato de las molestias cervicales y dorsales. “Además, cuando estamos calzados, conviene utilizar plantillas especiales que estimulen determinados puntos del pie”, indica el podólogo.

5. Reduce la rigidez de cuello y las cefaleas. Según un estudio del médico japonés Kioichi Nakagawa, prescindir del calzado al aire libre contrarresta el síndrome de deficiencia de campos magnéticos que sufrimos quienes vivimos y trabajamos en las ciudades, y que provoca rigidez de cuello, mareos, visión borrosa y jaquecas.

6. Activa la circulación y previene las varices. “Cuando paseamos con los zapatos puestos, la compresión que se ejerce sobre las plantas de los pies es incompleta y se desaprovecha parte de la capacidad que tienen para impulsar la sangre en su camino de regreso al corazón. Sin embargo, al andar descalzos (especialmente, por la orilla del mar), toda la superficie de las plantas entra en contacto con el suelo, lo que favorece el retorno de la circulación venosa”, comenta Patricia Hernández.

7. Estimula los órganos. “Neurológicamente, el pie está conectado, mediante una serie de vías nerviosas, con todos los sistemas del cuerpo; cuanto más las activemos, tanto andando como utilizando técnicas de reflexología, mejor estimularemos el correcto funcionamiento de nuestros órganos”, asegura Noel Marín.

8. Impide la proliferación de hongos y bacterias. “Cuando mantenemos el pie sudoroso dentro de un zapato, sobre todo en verano, hongos y bacterias se reproducen sin cesar. Si lo descalzamos, la curación será mucho más rápida”, afirma Marín. “Eso sí, hay que prestar especial atención para evitar que la piel se reseque demasiado, por lo que debes hidratarla más que de costumbre”.

9. Combate el estrés. “La estimulación de las terminaciones nerviosas del pie que se produce cuando andamos descalzos desencadena automáticamente un efecto relajante, del que se beneficia todo nuestro cuerpo”, explica la vocal del Colegio de Podólogos de Madrid.

10. Aumenta las sensaciones. Nuestra mente conoce el estado del organismo gracias a una serie de receptores que le proporcionan información permanente sobre qué hace y donde está cada uno de los componentes de nuestro cuerpo, y muchos de estos están en las plantas de los pies. “Al caminar descalzos, mejoramos esta capacidad para detectar sensaciones y enviarlas al cerebro, que ante cualquier problema podrá actuar con herramientas más precisas para resolverlo”, indica Marín.

La forma correcta de caminar:

Lo ideal es poder caminar todos los días -sin zapatos… ¡y sin calcetines!- al menos media hora, sobre
una superficie adecuada (césped, arena de la playa o cualquier terreno blando que se hunda ligeramente al apoyar el pie). Claro que eso no siempre es posible. “Si sólo puedes andar descalzo dentro de casa, hazlo sobre un pavimento que no sea demasiado duro, jamás sobre cemento ni suelos que puedan recalentar la planta, como ocurre con algunos vinilos”, explica Noel Marín. “Los niños deberían llevar un calcetín antideslizante para evitar que se resbalen y puedan sufrir alguna lesión si se caen, y los adultos han de cuidar, especialmente, la higiene: lavarlos más a menudo e hidratarlos con una crema de urea”, añade.

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