Ejercicio durante el embarazo: caminar

martes, 7 de junio de 2011 · Posted in

Durante el embarazo es bueno seguir una rutina de ejercicios que pueden ser muy variados y beneficiosos para la futura mamá y para el bebé, como hemos visto en el caso del yoga, la natación o el método pilates.

Caminar es una actividad diaria que hasta las mujeres menos ejercitadas pueden comenzar a practicar de modo beneficioso en esta etapa. Cada mujer habrá de buscar un ritmo que no le cause molestias, sensación de falta de aire o cansancio excesivo. Las ventajas que encontraremos en el camino, nunca mejor dicho, son múltiples.

Caminar ayuda de manera efectiva a controlar el aumento de peso, pues al ser un ejercicio aeróbico de bajo impacto, logrará que quememos las calorías sobrantes sin forzar el organismo.

Andar a buen ritmo durante el embarazo activa la circulación sanguínea y previene el edema y sus consecuencias, como la hinchazón de pies y piernas, reduce las hemorroides o los efectos del síndrome del túnel carpiano.

El balanceo pélvico ayudará a que la cabeza del bebé se encaje y, una vez encajada, la dilatación también se ve favorecida por ese movimiento, por lo que podremos facilitar el trabajo de parto.

Además, al fortalecer los músculos de nuestras piernas, llegaremos al momento del parto con fuerzas, reduciendo la posibilidad de calambres, que podrían ser tan inoportunos cuando se da está dando a luz.

Al promoverse el tono muscular, la fuerza y la resistencia, también se facilita nuestra recuperación posparto: caminar o levantarse sin ayuda, tanto si el parto ha sido vaginal como por cesárea, será más sencillo.

Al aliviarse la presión sobre el área pélvica, también se verán reducidas las molestias de la ciática y de las hemorroides.

El pasear disfrutando del aire libre nos hará sentirnos activas, llenas de energía y de buen humor.

En las últimas etapas del embarazo, cuando es bueno salir a caminar varias veces al día, se puede combinar los descansos con la práctica de los ejercicios respiratorios que habremos de efectuar en el momento del parto.

Emabarazadas caminandoDe cualquier modo, como siempre recordamos, es bueno consultar con nuestro médico antes de iniciar nuestro plan de ejercicio por si considerara que existiera algún riesgo particular en nuestra situación.

Aunque por fortuna, en el caminar sean realmente muy pocos los casos en que no se pueda llevar a cabo el ejercicio suave.

Si realmente podemos ejercitarnos de este modo, hay algunas condiciones que deben cumplirse para que caminar nos beneficie de todos esos distintos modos que acabamos de ver.

Éstos son algunos consejos para que la experiencia, además de beneficiosa, resulte placentera y exenta de riesgos.

Hay que caminar a buen ritmo, dejando que el corazón trabaje para que nuestro sistema cardio respiratorio se active. Un ritmo de marcha, que haga que nuestra respiración se acelere pero sin excesos, es lo ideal.

Sin embargo, si la madre no está acostumbrada a realizar ejercicio, deberá comenzar a un ritmo muy lento para ir poco a poco incrementando la velocidad y el esfuerzo.

El tiempo de marcha también es importante. 15 minutos no son nada y se diluyen en nuestra actividad aportando escasos beneficios: hay que buscar más tiempo al día, aunque empecemos poco a poco e incrementando el tiempo de paseo. Una hora durante todos los días (o 5 días a la semana) a lo largo del embarazo y 2 horas al día (separadas y con descansos) durante el último mes de gestación es lo que recomiendan muchos especialistas.

Al pasear, para evitar una mayor hinchazón de manos es bueno ir moviendo los brazos y colocarlos en alto abriendo y cerrando los puños para que no se acumulen los líquidos en ellas por el balanceo y la gravedad. Unas pesas ligeras para ir levantando o unas pelotitas de goma para ir aplastando mientras también las alzamos son una buena idea que además fortalecerá los músculos de los brazos.

La ropa y el calzado deben ser cómodos, amplios y de tejidos que permitan transpirar.

Habremos de evitar las temperaturas extremas, ni salir cuando haga mucho frío ni cuando el calor apriete. Las horas centrales del día en verano son muy desaconsejables. Para los casos en que se haga difícil salir a la calle, una máquina de andar de gimnasio puede estar bien.

Si salimos durante las horas de sol, habremos de recordar la protección para nuestra piel y cabeza, empleando cremas solares y alguna gorra o sombrero.

Una botellita de agua o un zumo son compañeros ideales para nuestros paseos que evitarán que nos deshidratemos.

Nuestro equilibrio no se encuentra en su nivel más estable precisamente, por lo que habremos de evitar caminar por lugares pedregosos, con baches, con desniveles muy acusados o resbaladizos para prevenir una caída.

Fuente: bebesymas.com

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